mientras sus oscuras primeras horas nos cubren
nos abrigan de sueños, de abrazos de mar...
Al amanecer, el sol se asoma tímido, pero siempre hermoso
en medio de esa abanico de colores
centellea curioso allá en el horizonte...
Entre velos y telas se nos cuela hasta la piel
nos roza y acaricia, nos comienza a encender
hasta hacernos resbalar, suave, de entre los brazos de él...
Despertar que se envuelve en aromas
tierra húmeda y mojada, café y canela entre olores de pan
decorando entre las nubes danzares de sol y luna...
Las sábanas, blancas y revueltas, cálidas y suaves
refugio cómplice de los amantes,
aguardan su regreso bajo el murmullo de ese mar...